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Dibujos

Hanna-Barbera

Historia

Dibujos animados, especialidad del cine que consiste en producir la ilusión de que dibujos pintados a mano u objetos estáticos tienen movimiento propio, ilusión que se produce fotografiando fotograma a fotograma, variando la posición del objeto en cada uno de ellos.

Animación muda

El origen del cine de animación es anterior al del cine en movimiento. Se basaba en ilusiones ópticas producidas con aparatos anteriores al cinematógrafo, como el zoótropo o el praxinoscopio de Reynaud. Varios años después de que el cine con acciones en vivo reales fuera una realidad, Edwin S. Porter hizo la primera animación de objetos, fotograma a fotograma, para la compañía Edison. En 1905 hizo How Jones Lost His Roll y The Whole Dam Family and the Dam Dog, en las que los intertítulos estaban hechos con letras recortadas que se movían al azar alrededor de la pantalla hasta colocarse en líneas y en el orden adecuado para componer cada frase. Esta técnica requería una adaptación de la cámara de cine normal, de forma que sólo exponía un fotograma, parándose con el obturador cerrado, en vez de continuar a la velocidad acostumbrada de 16 fotogramas por segundo. La idea se aplicó por vez primera para hacer una serie de dibujos animados por James Stuart Blackton de la compañía Vitagraph en Humorous Phases of Funny Faces (1906). También durante aquel año, Blackton produjo otra película, A Midwinter Night's Dream, en la que una serie de muñecas de juguete parecían moverse al desplazar levemente sus miembros entre fotograma y fotograma, sistema que constituyó el primer ejemplo de la animación de muñecos. Blackton continuó con este tipo de animación en The Haunted Hotel (1907), en la que hacía que objetos modelados en arcilla se transformaran gradualmente en cosas diferentes, mediante una deformación gradual de su forma entre fotograma y fotograma. Posteriormente, estas técnicas fueron utilizadas por cineastas europeos como el español Segundo de Chomón y el francés Emile Cohl. Cohl produjo la primera serie uniforme de dibujos animados, trazando dibujos sencillos de figuras humanas esquemáticas que daban saltos y sufrían transformaciones espectaculares. Una de sus películas es Fantasmagoría (1908). En Estados Unidos, el gran artista del cómic Winsor McCay se dedicó al cine de animación. Produjo los primeros dibujos animados totalmente detallados y con movimiento natural, en su película de 1911 para Vitagraph, Winsor McCay Draws Little Nemo. Nadie pudo rivalizar con la calidad de la animación de McCay hasta los años treinta. Suya es la célebre película Gertie el dinosaurio, de 1909.

Los sistemas básicos empleados en la animación manual para reducir el gran número de dibujos con el mismo fondo estático que se necesitaban para cubrir 24 fotogramas por segundo se comenzaron a desarrollar en 1914. Consistían en esencia en dibujar las figuras en movimiento en hojas separadas de celuloide, que se superponían sobre fondo fijo dibujado en el papel. La técnica fue patentada por John Bray y Earl Hurd. Era imprescindible asegurarse de la perfecta colocación de los dibujos sucesivos, y esto se conseguía mediante agujeros en los dibujos que permitían fijarlos a una serie de pivotes fijos a la mesa de animación bajo la cámara, idea patentada por Charles Barré. Los animadores más destacados de esta época fueron: Bray, que comenzó la primera serie de dibujos animados estadounidenses en 1913 con Colonel Heeza Liar; Hurd, que produjo las series de Bobby Bumps, las historias mejor construidas hasta la fecha; y Barré, que dirigió una versión animada de la popular tira de cómic de Bud Fisher, Mutt and Jeff. Cada uno de estos dibujos animados fue realizado en un blanco y negro bastante rudimentario, con un movimiento inseguro, pero en los años veinte la animación mejoró sustancialmente. Personajes como el popularisimo Félix el gato, animado por Otto Messmer, aún tenían un movimiento bastante deficiente, pero Max y Dave Fleischer introdujeron nuevos niveles de fantasías y complejidad con su serie Out of the Inkwell. Los Fleischer también inventaron el rotoscopio, un dispositivo para proyectar películas de acción real sobre el papel fotograma a fotograma, de tal modo que la silueta de la figura humana en movimiento pudiera ser trazada, proporcionando así una guía para la animación de dibujos. Sus películas también desarrollaron la técnica de mezclar personajes de dibujos animados con seres vivos en acción real.

La idea de combinar dibujos y acción real fue recogida por Walt Disney. Dirigió en Hollywood en 1923 su película Alicia en el país de los dibujos animados en la que se presentaba a una niña real 'Alicia' moviéndose en un mundo de dibujos animados. El trabajo del equipo de Disney, dirigido por Walt como editor de relatos y por Ub Iwerks como jefe de animación, se perfeccionó rápidamente. En 1928 alcanzaron un gran éxito con las primeras películas del ratón Mickey, y después con la película sonora Steamboat Willie (1928). Los estudios Disney se situaron en la primera posición de las productoras de animación, tanto artística como comercialmente. Otros países, particularmente el Reino Unido y Francia también tenían estudios de animación, pero sin gran éxito de público, exceptuando la elaborada animación de muñecos de Wladyslaw Starewicz (La venganza del cámara, 1912) o las animaciones de formas abstractas desarrolladas por Viking Eggeling, Walter Ruttman, Hans Richter, y Oskar Fischinger en Alemania durante la década de 1920. En Alemania, Lotte Reiniger produjo el primer largometraje de animación, Las aventuras del príncipe Ahmed (1926), empleando la técnica de personajes de silueta articulada que ella misma había desarrollado desde 1916.

El proceso de animación

En los años treinta, Disney introdujo el proceso de producción sistematizado para películas animadas, que rápidamente se convertiría en el modelo estándar del género. Después de que el guión fuera desarrollado por un equipo especializado de guionistas y dibujantes, entre ellos el director, se empleaban bosquejos aproximados de las tomas, se grababa la banda sonora, y se minutaba. Esto significa que el fotograma exacto en que todos los movimientos importantes comienzan o acaban se anotaba en una tabla específica, en la que también constaba el punto exacto en el que cada sonido significativo comenzaba y acababa. Este método es el utilizado por los animadores, que hacen dibujos exactos de la posición de los personajes cuando están detenidos un momento (posiciones claves, o extremos). Los dibujos intermedios que proporcionarán el movimiento real a los personajes en la pantalla entre tales posiciones extremas se dibujan en papel por 'intermediadores', a partir de lo cual se filma la acción completa fotograma a fotograma para obtener la 'prueba del lápiz'. Después de que se proyecte para comprobar la suavidad de la animación, y se corrijan los dibujos, son trazados en hojas de celuloide por dibujantes. Luego, otros artesanos rellenan de color las áreas dentro de los dibujos del celuloide pintándolos por la parte de atrás. Mientras tanto, los fondos de las diferentes escenas han sido realizados en papel por otros especialistas, y finalmente, las diferentes hojas de celuloide para cada fotograma son sujetas a la mesa de una cámara de animación, que los fotografía en la posición adecuada.

La animación en el periodo sonoro

La tendencia en los años treinta fue rellenar la pantalla con multitud de movimientos independientes tanto de los personajes como del fondo, hasta animar todo el dibujo, como sucedía en las producciones de Disney The Old Mill y el largometraje Blancanieves. Esto no sólo hizo que se alcanzaran niveles muy altos de calidad en la reproducción del movimiento, sino que supuso la introducción de la fragmentación de escenas en tomas hechas desde diferentes ángulos, como se había llegado a hacer en el cine real. Así, el nivel técnico de los estudios Disney durante el periodo que va de 1935 a 1945 tardó mucho en ser superado. Películas clásicas como Fantasía (1940) o Pinocho (1940) son pruebas de esta afirmación. El aumento de los costes de producción durante los años siguientes hizo que Disney redujera la complejidad de su trabajo, aunque el éxito comercial continuara. Los estudios de animación de Hollywood emulaban a los de Disney, pero sus realizaciones eran menos destacadas, con excepción de las series de Fleischer como la Betty Boop o Popeye el marino o las de Tex Avery en la Warner Brothers. A finales de 1940, un nuevo estilo, más moderno, de dibujo estilizado, realizado en un nuevo estudio de dibujos animados, el UPA, con John Hubley y otros, llegó a hacerse habitual.

Con los costes de producción en continuo ascenso, la animación al estilo Disney se volvió demasiado cara, y la mayoría de los estudios volvieron gradualmente al estilo de animación limitada, característico del periodo previo, en el que sólo un personaje se movía en cada categoría, y los movimientos eran toscos. Para compensar estas pérdidas en el campo visual, se le dio más peso a la banda sonora, que cada vez estaba más llena de diálogos y risas. La introducción de las máquinas de fotocopiado simplificaron el proceso de producción, abaratando costes, lo que facilitó una nueva imagen en las películas, como se puso de manifiesto en 101 dálmatas (1961). En los años ochenta y noventa la calidad de la animación empeora con la generalización de las burdas —y baratas— animaciones generadas por ordenador que introdujeron las productoras japonesas, a excepción de películas realizadas por artistas de la animación como Don Bluth (Fievel y el Nuevo Mundo, 1986), o el propio estudio Disney que ha intentado rememorar con bastante éxito las excelencias de los años dorados de las décadas de 1930 y 1940 (La sirenita, 1989; Pocahontas, 1995).

En el periodo sonoro surgieron más innovaciones artísticas en el terreno de los animales, sobre todo en el plano artístico, por parte de animadores independientes como Len Lye del Reino Unido, que en los años treinta pintaba directamente en las tiras de celuloide. Esta idea, entre otras, fue aún más desarrollada por Norman McLaren, que trabajó para la National Film Board de Canadá durante y después de la II Guerra Mundial, organismo patrocinador de una serie de artistas jóvenes que trabajaban con nuevas técnicas y estilos. En los países del Este también ha habido una serie de animadores destacados como Jan Lenica y Walerian Borowczyk en Polonia, que han creado estilos muy personales desde 1950. Lenica ha realizado sus animaciones a partir de colas (restos) de viejas películas en las que narra extrañas historias, y Borowczyk emplea simplificaciones deliberadamente toscas para mostrar las macabras y grotescas relaciones entre las personas. Más recientemente, los trabajos del ruso Juri Norstein y del checo Jan Svankmajer han tenido una gran repercusión internacional.

MGM

Mayer, Louis Burt (1885-1957), ejecutivo cinematográfico estadounidense, durante 25 años el productor más poderoso de Hollywood, nacido en Minsk, hoy Bielorrusia. Sus padres emigraron a Canadá cuando él tenía sólo 3 años y en 1907 se trasladó a los Estados Unidos, donde se nacionalizó ciudadano de este país en 1912. De Nueva Inglaterra, donde se había establecido como distribuidor de cine y gerente teatral, creó su propia productora en Los Angeles en 1916. Tras una serie de fusiones junto con Marcus Loew, su compañía pasó a integrarse en la Metro-Goldwyn-Mayer. Como responsable máximo de la MGM de 1924 a 1951, Mayer trabajó con muchas de las mayores estrellas, productores, directores y guionistas de la época dorada de Hollywood. Entre sus éxitos más espectaculares figuran El gran desfile (1925, King Vidor), Ben-Hur (1925, Fred Niblo), Gran hotel (1932, Edmund Loulding), Cena a las ocho (1933, George Cukor), y la serie de comedias de Andy Hardy, proyectos prototípicos de Mayer: optimistas, patrióticos y agridulces retratos de la vida familiar para todos los públicos.

Goldwyn, Samuel (1882-1974), productor estadounidense nacido en Varsovia, Rusia (hoy Polonia). Cuando llegó a los Estados Unidos en 1896, su apellido polaco fue sustituido por el de Goldfish, nacionalizándose estadounidense en 1902. En 1913 produjo su primera película, El prófugo, para la compañía productora de largometrajes de Jesse L. Lasky. Cuatro años después formó la Goldwyn Pictures Corporation, adoptando legalmente el apellido Goldwyn. En 1924 su compañía se fusionó con Metro Pictures Corporation para formar la famosa Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Pero poco después, vendió su participación, por lo que las películas que realizó a partir de ese momento se presentaban como "Samuel Goldwyn presenta:…". Goldwyn se cuenta entre los primeros productores que contrataron autores de prestigio para que escribieran para el cine. Entre los actores, algunas de las estrellas descubiertas por él fueron Ronald Colman, Danny Kaye, Pola Negri, Will Rogers o Rodolfo Valentino.

Entre sus producciones más destacables se cuentan Sin novedad en el frente (1930, Leonés Milestone), La calle (1931, King Vidor), Angel en tinieblas (1934, Sidney Franklin), Cumbres borrascosas (1939, William Wyler), La loba (1941, W. Wyler), Porgy y Bess (1959, Otto Preminger), o Los mejores años de nuestra vida (1946, William Wyler), por la que ganaría el Oscar a la mejor película del año.

Warner Brothers, nombre con el que se conoce a la primera productora que introdujo el sonido directo en el cine. Los fundadores eran cuatro hermanos, nacidos a finales del siglo XIX, Harry Morris Warner, Albert Warner, Samuel Lewis Warner y Jack Leonard Warner.

Los tres mayores habían nacido en Polonia, y el menor, Jack, en Canadá. Hacia 1903 abrieron un nickel odeon (nombre coloquial para las primeras salas cinematográficas de EEUU) en New Castle, Pennsylvania. En 1912 comenzaron a producir películas en Nueva York, abriendo su propio estudio en Hollywood (California) en 1918, para fundar cinco años después la Warner Bros. Pictures, Inc. A mediados de la década de 1920, adquirieron la compañía Vitagraph, lo que les permitió distribuir sus propias producciones directamente en quince salas. En 1926 aplicaron a sus películas el sistema de sonorización Vitaphone, proceso por el que el sonido se podía sincronizar con las imágenes. El primer uso del sistema fue en Don Juan (1925, Alan Crossland), una especie de ópera que tuvo gran éxito y que permitió proseguir con la experiencia sonora, frente a los numerosos opositores de mezclar imágenes y sonidos.

A comienzos de la década de 1930, compraron la Stanley Company, dueña de 250 salas y la First National Pictures, con grandes estudios en Burbank (California). Entre las estrellas las que lanzaron a la fama en las más de 1.500 películas producidas allí figuran James Cagney, Bette Davis y Humphrey Bogart. Las películas de la Warner Brothers abarcaban todos los géneros, desde el melodrama, a los sofisticados musicales y a las grandes películas históricas. Unos cuantos ejemplos de sus producciones clásicas con la impronta típica de la casa son Hampa dorada (1930, Mervyn Le Roy), La calle 42 (1933, Lloyd Bacon y Busby Berkeley), Casablanca (1942, Michael Curtiz) o ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966, Mike Nichols). Hoy, la productora es parte de la Time Warner Inc.

Popeye, personaje de cómic creado en Estado Unidos en 1929. Popeye hizo su aparición en The Thimble Theatre, serie creada diez años antes por E. C. Segar, por necesidad ocasional de guión. Este marino tuerto, dotado de una fuerza hercúlea (debida al consumo de espinacas) se convirtió en poco tiempo en el personaje más popular y su estrella principal. Poco a poco la serie tuvo más consistencia y las historietas se hicieron más largas.